2011 recibe a 2012
El 2011 ha sido el año en que tomé definitivamente las riendas de mi vida y con toda la felicidad del mundo, os deseo un FELIZ 2012!!!

El 2011 ha sido el año en que tomé definitivamente las riendas de mi vida y con toda la felicidad del mundo, os deseo un FELIZ 2012!!!
Hoy, noche de libros propiamente, me he entretenido un rato en la casa del libro de Fuencarral (Madrid) oyendo a un dueto de violonchelistas.
Los días se están haciendo más largos, se notan las noches primaverales. Qué bonito está Madrid, qué bonito sacar tiempo para leer.
Dejamos el coche en la estación de Cercedilla y pillamos el funicular hasta Navacerrada, para hacer el camino de bajada. Al bajar del funicular unos viejales preparados como dios manda, no como los domingueros de los que íbamos disfrazados, nos advirtieron de que con nuestro calzado no iba a ser cosa fácil. Efectivamente tardamos poco en comprobarlo. El camino estaba cubierto de nieve y lo que es peor, hielo... Malditas zonas sombrías de la montaña que no dejan que se hablande la nieve!!!
Dimos vuelta a atrás y decidimos ir a por nuestro coche andando ya que no había otro funicular hasta la una y aún eran las once. Nos decantamos por una senda que aparecía en el google maps (iPhone power ouh yeah -qué haría yo sin ti!!!)... Tras varias horas, caídas de culo, cruzar campo a través, perder la senda y encontrarla, atravesar un río y unas cuantas risas conseguimos regresar a Cercedilla!!!
Menuda aventura!!! Ahora sufriendo las agujetas... pero qué bien sientan estando de vacaciones.
Cada nueva agenda que me compro tiene su ritual, algo así como cuando forraba una carpeta de adolescente... Siempre pinto por dentro de fosforito verde los días de vacaciones. Y las últimas hojas las lleno de direcciones y teléfonos importantes para el día a día. El remate final son las cubiertas.
Así es mucho más bonito el año 2011!
Me ha dado muchísima pena deshacerme de esta libreta. Se va muchísimo de mí en ella. No creo que pueda ir a verla al tour pero luego se quedará archivada en su librería de Williamsburg y espero algún día reencontrarme con estos dibujos en los que perdí la vergüenza a dibujar escenas eróticas...